Hacía tiempo que no leía una novela como esta.Tierna. Preciosa. Una historia sobre la magia de creer en algo con firmeza y en el poder de la esperanza aún en los momentos más adversos. Como tantas otras veces escogí este libro por su sinopsis pero dos días después de su lectura aún sigo «tocada» por la varita de la joven Emmaline y su secreto.
SINOPSIS
En 1941 el cielo no solo está lleno de nubes. También hay aviones enemigos buscando un objetivo que destruir, una vida que arrebatar. Ante el peligro inminente de un bombardeo las ciudades de Inglaterra decidieron evacuar a los niños y trasladarlos a hospitales como en el que convive Emmaline con sus compañeros de «encierro». Son jóvenes enfermos que pasan sus días entre clases impartidas por las enfermeras y las monjas sin otra cosa que hacer que esperar la llegada del doctor Turner y sus horribles medicinas. Pero Emmaline es diferente. Ella tiene el poder de ver cosas que los demás no ven. Preciosos caballos alados que se asoman en los espejos del hospital y hacen su vida un poquito más llevadera. ¿Qué pasaría entonces si uno de esos caballos traspasara el mundo de los espejos y acabara atrapado en el suyo?
LO MEJOR
Como os decía al principio de este post, este libro realmente me ha cautivado. Su autora nos explica la historia de una joven enferma y su anhelo de proteger a una yegua alada que ha ido a parar a los jardines de un viejo hospital del que la niña nos cuenta que antes fue el palacio de una princesa. Ante la maravillosa visión de la yegua, la niña toma la decisión de protegerla a cualquier precio y más aún si se lo pide por carta » El señor de los caballos», un extraño personaje que decide confiar en ella y le advierte del peligro que acecha al animal. Al parecer, Foxfire ( que así se llama el equino) está herida y ha traspasado su mundo al otro lado de los espejos para recuperarse y escapar de un caballo negro que desea hacerle daño y darle caza. En toda la novela la autora consigue transmitirte el temor de que a Foxfire consigan atraparla y te emociona ver los intentos de la niña y su determinación para que eso finalmente no ocurra.
En el libro la autora escribe sobre el valor de la lealtad y la amistad. Lo hace a través de los personajes de Anna y Thomas que creen y comparten con la niña sus alocadas fantasías sobre los caballos alados. Anna es otra joven que ha de permanecer en su habitación debido a la gravedad de su enfermedad y que ve los días pasar rodeada de sus adorados libros sobre jardinería y la compañía de la pequeña. El solitario y reservado Thomas por el contrario mantiene conversaciones con Emmaline tan profundas y sinceras como decisivas para ella, ejerciendo un poco el rol de «hermano mayor».
También en la novela se habla sobre la pérdida ( de los seres queridos, de los alimentos que van escaseando, de la libertad de correr por los jardines cuando uno está demasiado exhausto por la enfermedad) y es que no olvidemos que está ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que más me ha gustado es que las referencias al conflicto bélico se hacen de una manera muy sutil, tratándolo como un personaje secundario que acompaña pero no roba el protagonismo ni a Emmaline ni a sus caballos.
LO PEOR
No hay nada que me haya desagradado. La novela se lee rápido ya que sus 222 páginas te mantienen en la historia todo el tiempo y esta extensión me parece adecuada, ya que la autora no deja nada al azar. No sobra ni falta nada. Cada línea está pensada para que te llegue al corazón y realmente así ha sido en mi caso. En dos pasajes de la novela llegué a llorar y que yo recuerde, no lloraba con un libro desde » Todo lo que cabe en los bolsillos» del que podéis leer la reseña en la sección de libros leídos.
Os dejo el fragmento de una de las cartas que intercambia el Señor de los Caballos con la niña. Una pequeña joya sin duda que a mí me parece especial no solo por como está escrita, sino por todo lo que se dice ( y no se dice) en apenas unas líneas. Una extraordinaria habilidad por parte de la autora para unir a estos dos personajes que aún sin conocerse, mantienen la promesa de proteger a Foxfire.
Querida Emmaline May,
Me preguntaste cuantos años viven los caballos alados. Lo único que te puedo decir es que viven mucho más que yo. Posiblemente cien años. Posiblemente no mueren nunca. Estoy bastante convencido de esto y es un consuelo que haya un lugar donde nadie se hace viejo, no crees? Mira, nuestros mundos están más conectados de lo que piensas. A veces, cuando una persona especial de tu mundo muere antes de que le toque, esta persona simplemente cruza al otro lado y se convierte en uno de mis caballos, que vaga por el cielo con las alas emplumadas.
Cabalga libre
El señor de los caballos
LOS DATOS
Título: El secreto de Emmaline
Autora: Megan Shepherd
Editorial : RBA
Nº pags: 222



























